Cómo
se examina?
Mediante el examen
físico se identifican los signos de enfermedad o normalidad presentes en el
organismo.
Para captar cómo es el
examen del paciente nos valemos de la información que podemos lograr a través
de nuestros sentidos: la vista, el tacto, el oído, e incluso el olfato.
A la información que se
logra mediante el examen físico directo, se agregan mediciones como el peso, la
talla, la presión arterial y la temperatura.
Aunque es posible
efectuar exámenes de laboratorio, endoscópicos, de imágenes o biópsicos, lo que
siempre debe estar disponible por sus resultados inmediatos y su bajo costo, es
la capacidad del médico de efectuar un buen examen físico. Esto nunca debe
faltar.
En este proceso, que dura todo el tiempo que estamos con el paciente, se está captando una gran cantidad de información. Es necesario entrenar el ojo para realmente "ver". Es muy posible que distintas personas miren una situación determinada y capten diferentes aspectos. El médico se entrena para captar lo que al paciente le ocurre. Con la vista no se hace solamente un "examen físico" orientado a la anatomía, sino que se trata de captar al enfermo como persona: cómo se viste, cómo es su manera de ser, si tiene una expresión de estar preocupado, angustiado o deprimido, etc. Indudablemente, así como la vista aporta información, la conversación la amplía y la enriquece.
No solamente nos concentramos en el paciente, sino que también captamos quién lo acompaña, y, si está en su casa, cómo es el ambiente que lo rodea, qué medicamentos hay sobre su velador, etc.
Al efectuar la inspección es importante contar con una buena iluminación. En lo posible conviene disponer de luz blanca, ojalá proveniente de la luz solar. Cuando se llega a examinar de noche a un paciente en su domicilio, es fácil que se pueda escapar una ictericia, por el tono amarillento de la luz artificial.
Otro aspecto importante es efectuar la inspección en buenas condiciones, despejando la ropa en la medida que es necesario. Por ejemplo, al examinar el abdomen, es necesario que esté ampliamente descubierto para efectuar una buena observación.
Es conveniente lograr un buen equilibrio entre el pudor del paciente y la necesidad de efectuar un buen examen. Frecuentemente se examina por secciones que se van descubriendo en forma sucesiva. Al final, todo el cuerpo debe ser visto, de modo que no se escape, por ejemplo, una hernia inguinal, un tumor testicular, un nódulo mamario, o un melanoma de la planta del pie.
En días fríos, también hay que velar porque el paciente no sienta frío.
Palpación:
Usando nuestras manos, asiendo con nuestros dedos, palpando con delicadeza, tenemos la posibilidad de captar una gran cantidad de información: la suavidad de la piel, su humedad y untuosidad, la temperatura, lo blanda o dura que pueda ser una superficie, si se desencadena dolor con la presión que ejercen nuestros dedos, si se palpa algo que se puede delimitar.
Hay una estrecha relación entre el uso que le damos a las manos y lo que nos entrega la vista. Miramos algo, lo tocamos, y así, vamos extrayendo información. Casi se confunde lo que obtenemos palpando de lo que se capta al mirar. Son operaciones que se efectúan en muchos casos en forma conjunta.
Respecto a la forma de palpar, puede variar según de qué se trate. Para la temperatura, se podría usar el dorso o la palma de la mano; para delimitar una masa, se usarán los dedos, o ambas manos; para captar vibraciones, podría convenir usar la palma o el borde cubital de las manos; etc. La forma de palpar tiene algo de técnica y de arte. No es necesario ser tosco; tampoco desencadenar dolor en forma innecesaria.
Al asir una masa entre los dedos podremos definir su tamaño, su dureza, si sus bordes están bien delimitados, si se desplaza sobre los planos profundos, si con la presión se produce dolor, si está formada por una masa única o resulta de la confluencia y fusionamiento de varias masas. Además, al combinar la palpación con la inspección, se puede apreciar si la piel está enrojecida o con un aspecto de "cáscara de naranja", si existen trayectos fistulosos, si la vasculatura está aumentada, etc.
El paciente, cuando está acostado, habitualmente se examina por su lado derecho porque la mayor parte de las personas son diestras y, así, pueden usar su mano derecha. También tiene ventajas para examinar la punta del corazón y el bazo. De todas maneras, es conveniente lograr destrezas para examinar por cualquiera de los dos lados.
A través de las manos se pueden transmitir infecciones de un paciente a otro. Debido a esto, es muy importante lavarse las manos después de examinar a cada enfermo. En los hospitales existen gérmenes de alta virulencia y resistentes a múltiples antibióticos. En estos lugares se deben respetar estrictamente las medidas que están dirigidas a prevenir la transmisión de infecciones (lavado de manos, uso de guantes, delantal, mascarilla, etc.). La medida más importante, es el lavado de las manos.
Percusión:
Percutir es dar golpes. Estos a su vez
producen sonidos que son audibles y vibraciones que son palpables.Los sonidos pueden ser de distinta
intensidad, frecuencia, duración y timbre. La frecuencia (o tono)
se refiere al número de vibraciones por segundo y determina si un sonido es más
agudo o es más grave. El timbre es lo que permite diferenciar la
procedencia de un sonido. Depende de varios aspectos, como la combinación de
las frecuencias o la caja de resonancia. Gracias al timbre se distingue si una
nota "do" procede de un piano o de un violín.Mediante la percusión se distingue si los
tejidos por debajo contienen aire o son más sólidos. La penetración que se
logra es de unos 5 cm a 7 cm. Estructuras más profundas habitualmente no se
logran distinguir. Si el panículo adiposo es grueso, se requerirán golpes más
fuertes para distinguir diferencias en la constitución de los tejidos
subyacentes. En general, se
percute desde las áreas de mayor sonoridad hacia las de menor sonoridad.
También conviene comparar sectores homólogos (p.ej.: un lado del tórax con el
otro) y hacerlo con una técnica equivalente.Para comenzar a entrenarse, conviene
practicar golpeando con la punta de los dedos distintos objetos vecinos: el
escritorio, un muro, un libro, etc. En todos ellos se genera un ruido
diferente. Los constructores usan este método para distinguir entre muros
sólidos y tabiques. En las viñas, reconocen el nivel del vino en los toneles
(la zona de más arriba que está vacía, suena hueca y donde está el vino, el
ruido es opaco)
Auscultación:
Mediante
la auscultación se escuchan ruidos que se generan en el organismo. Estos pueden
ser soplos del corazón o de diversas arterias, ruidos que provienen del
intestino, y una gama de sonidos que se identifican en la auscultación
pulmonar.
Tal
como la percusión, se puede efectuar en forma directa o indirecta.
Auscultación directa: Consiste en aplicar la oreja sobre el
cuerpo del paciente en la región que se quiere examinar. Rinde fundamentalmente
en la espalda para escuchar ruidos pulmonares.
Auscultación indirecta. Se efectúa
mediante el uso de un estetoscopio. Con éste es posible tomar alguna distancia
del paciente y resulta más cómodo y eficiente.
Características del estetoscopio. Los más usados
tienen una cápsula que se apoya en el paciente, un sistema de transmisión del
sonido y auriculares para escuchar.
La
cápsula tiene en un lado una membrana rígida que transmite de preferencia los
sonidos de tonalidad alta (p.ej.: segundo ruido del ciclo cardíaco) y en el
lado opuesto, una campana que transmite preferentemente los tonos bajos (p.ej.:
ruidos sobre la arteria braquial, al registrar la presión arterial). Una
válvula determina que se pueda escuchar a través del lado de la membrana o de
la campana. El tamaño de la cápsula es más grande en los adultos que en los niños.
Al auscultar es muy importante que la membrana o la cápsula, según el lado que
se esté usando, queden bien apoyadas sobre la piel desnuda del paciente, de
modo de lograr aislar los ruidos del medio ambiente y transmitir sólo aquellos
que se generen en el organismo del paciente, bajo el área auscultada.
A
los obstetras les resulta mejor escuchar los ruidos del corazón del feto usando
una especie de corneta, de una sola pieza, que se apoya sobre el abdomen de la
madre embarazada y el oído del examinador se aplica directamente al extremo
opuesto.
El
sonido se trasmite a través de una manguera o tubos que deben ser gruesos,
rígidos y resistentes, capaces de aislar de los ruidos del medio ambiente. La
longitud recomendada es de 30 a 40 cm. Al manipular el estetoscopio conviene
evitar roces sobre los tubos que generen ruidos externos.
Los
auriculares, formados por un par de olivas, deben quedar cómodos. Su
orientación debe ser discretamente hacia delante de modo que encajen siguiendo
la misma dirección del pabellón auricular. Las olivas conviene que sean de un
material suave y que se ajusten bien al tomar contacto con el conducto auditivo
externo. La presión que ejercen las olivas sobre los oídos debe ser suficiente
como para que no entren ruidos del medio ambiente, pero no tan fuerte como para
que después de un rato provoquen dolor.
Un
buen estetoscopio ayuda mucho para lograr un buen examen físico. Esto no
reemplaza la capacidad del examinador para captar e interpretar los distintos
ruidos que se pueden auscultar.
***BIBLIOGRAFIA***
- Apuntes de Semiología de la Pontificia Universidad Catolica de Chile.
- http://escuela.med.puc.cl/paginas/Cursos/tercero/IntegradoTercero/ApSemiologia/Fotos/0706.jpg



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